Protagonistas!

Cap. 4-. Cambio de planes

viernes, 13 de mayo de 2011

¿Cambio de planes? Esa pregunta resonó fuertemente en mi cabeza mientras intentaba agarrarme de mis estribos. Como si temiera perderlos.
-¿Tienes hambre? ¿Ya desayunaste? –me preguntó con su mirada seria sin dejar de conducir.
¡Espera! ¿Cómo que cambio de planes? Bill no hace eso ¿O si?
-Podemos ir a la parte en la que me anuncias “cambio de planes” –le rogué jalándole de su playera mientras un mareo constante llegaba a la parte de mi abdomen haciendo llegar hasta mi garganta.
-Y yo te he preguntado que si tienes hambre –sonrió por fin.
Después de que su risa me contagiara, por más que deseara que desapareciera el mareo no lo hizo. Después de eso solo pude gritar “detente” Bill en un principio no entendía a que se debía mi petición tan absurda. Pero luego de ver mi rostro verde se dio cuenta de lo que sucedía.
Tan pronto como bajé del carro, las nauseas salieron por mi boca y estás fueron expulsadas con rapidez……Fue avergonzó pero me sentí mejor.
-¡Listo! –anuncié felizmente mientras me limpiaba mi boca. Me sentí asquerosa así que tomé una de las pastillitas de dulce que Bill siempre guardaba bajo el asiento.
-Supongo que no tienes hambre –volvió a reír.
-Ni lo menciones, eso me causo nauseas….pensar en comida.
Soltó una carcajada.
-Mejor pasemos al tema en el que tu decías “cambio de planes”
-Acabo de hablar con David –perfecto Bill, hasta que se te ocurre soltar la sopa- no tenemos el dinero suficiente para un hogar, si de por sí ya hemos comprado demasiadas cosas para el bebe sería de más para una casa. Así que he decidido o más bien hemos decidido David y yo que como a mí me gustaría estar cerca de mi hija, y estaré grabando y editando música en el estudio, lo mejor sería que te mudaras al estudio.
¡Mudarme al estudio! ¿Qué mosco les pico? Eso no es lo que teníamos planeado desde un principio.
-¿Crees que será un lindo hogar para mi bebe? –pregunté absurda. Estaba en total desacuerdo.
-Solo serán un par de meses –me di cuenta que a Bill ya le estaba preocupando mi actitud negativa- dos meses después del nacimiento de nuestra hija estaremos grabando y para ese entonces tendré un poco de dinero para la casa.
-Espera…. –comencé a hacer cuentas- ¿Qué no estarás grabando tu disco en L.A. para esas fechas?
-S-i-i –Vaciló y pude ver como poco a poco se encogía de hombros-.
-¿Te irás y me dejaras sola con mi bebe?
-No –respondió rápidamente luego de subir el tono de mi voz. Estaba comenzando a enfurecerme-contrataremos a alguien para que te ayude en las necesidades del hogar.
-Bill está idea no me gusta –refunfuñe. Definitivamente el plan que habíamos construido juntos se estaba haciendo añicos.
Al principio solo quería gritarle y decirle “No haremos eso” pero él tenía razón. Preferiría estar mil veces sola en una casa deshabitada a estar viviendo bajo el mismo techo de mis padres. Era tiempo de estar juntos y de poder apoyarnos mutuamente. Estaba cansada de que todo el tiempo la pasara recogiéndome de mi casa para irnos al estudio. Prácticamente estaba ahí todo el día. Además estaría con Bill, y eso se supone que era lo que yo más quería.
Bill pudo comprender como lo estaba pensando. Pude notarlo porque miraba cada tres segundos de reojo. Aun estaba molesta por los grandes cambios, pero era indudable que no podía hacer nada.
Además de estar harta de la pelea contra mis padres.
Ya era tiempo de dejar atrás todo aquello que comenzaba a molestar. Es un tiempo en que el que tendría que saber depender de mi misma y de la que ahora yo creare mi propia familia. Junto a las personas que más amaba en mi vida.
¡Ya es tiempo!
-De acuerdo –fingí estar no muy convencida aunque Bill supo enseguida que lo había logrado. Me había convencido.
-Gracias –agradeció robándome un beso que me quitó el aliento. No pude evitar besarlo de la misma forma. También aprovechando que habíamos llegado a mí casa.
Lo bese una última vez antes de entrar por últimas veces por aquella casa. Y pensando en “casa”….. ¿Cómo tomaran mis padres aquella noticia”
-Entre más pronto te mudes mejor –me recordó guiñándome el ojo. Algo que simplemente me causo mucha risa. Pero traduciendo a mi idioma lo que Bill me quiso decir es “hazlo pronto para quitarnos de problemas”
Cerré la puerta con fuerza sin percatarme de una persona que corría hacia a mí. Voltee desinteresada sin dejar de pensar en que podría ser algún animal o algo. Un flashazo sobre mi rostro dijo más que mil palabras, pues dentro de poco me vi rodeada de miles de fotógrafos sacando provecho de mi barriga sin dejar de retratar a Bill quien rápidamente se colocó sus gafas oscuras. Yo quede totalmente atrapada mientras luchaba por zafarme de ellos rápidamente.
¡Estúpida! Me dije, hoy había dejado a un lado a mis guardaespaldas porque sabía que Bill y yo saldríamos.
Ahora no podía salir de aquí ni aunque Bill lo intentara saldríamos de aquí.
Los flases continuaban marcando rápidamente mi rostro.
Y Bill no podía mover la camioneta por temor a dejarme sola. Así que estaba totalmente atrapada.
¡Auxilio!
Justo cuando pensé que la situación no podría ponerse peor. Llegó lo que más temía en ese momento. En cuestión de segundos Bill abandonó el lugar sin ni siquiera voltearme a mirar. Eso me dolió y deje que el dolor cesara lentamente antes de poder pensar ¿Qué es lo que haría? Me encontraba en un hoyo difícil de salir y las preguntas a las que más me daban miedo estaba saliendo a la luz por bocas de todas aquellas personas..
Sin pensarlo dos veces abandoné el lugar donde mis ojos miraban inquietantes el vacio que Bill había causado. Justo donde se encontraba el auto. Me giré bruscamente sintiendo como una mano fuertemente me tomaba del brazo y me jalaba hacia la superficie.
Y solo ahí me di cuenta de todo. Bill había abandonado el lugar sabiendo que mi propio padre había venido por mí. Me sentí aliviada y protegida.
No pude darme cuenta de cómo habíamos salido de ese hoyo, lo único que ahora importaba era que estaba sana y salva en mi propia casa.
-¿Dónde están tus guardaespaldas cuando los necesitas? –preguntó mi padre fingiendo estar furioso pero ni yo se lo creí.
-No creí necesitarlos –respondí siendo honesta- cuando salgo con Bill no los necesitamos.
-Con más razón deben de estar ahí. No quiero que esto vuelva a pasar.
Suspiré al no tener otra opción. Yo tampoco quería que sucediera la misma escena. No lo volvería soportar.
Una llamada de Bill –no muy esperada- sabiendo que estaría preocupado.
-¿No te sucedió nada? –su voz estaba llena de angustia y no pude evitar soltar una carcajada.
-No –negué tratando de llegar a la seriedad- no sé qué hubiera pasado si mi padre no hubiera llegado.
-Estaba a punto de salir –supe que mentía- hasta que vi a tu padre….
-Mentiroso –interrumpí divertida- eres aun más miedoso que yo.
-Neily…perdóname tengo que colgar te hablo después.
Vaya. Suspiré lentamente. Colgué lentamente el celular mientras mis ánimos divertidos se esparcían hasta hacerse polvo.
¿Cuántos días Bill no me había hecho lo mismo? Desde que se enteró de que sería padre había cambiado más de lo que yo esperaba. Sinceramente esperaba que fuera un cambio bueno, no negativo.
Hablaba cortos segundos para luego interrumpirme. Siempre llegaba por mí para invitarme a desayunar sin acompañarme y luego me llevaba a mi casa. Eso definitivamente no era nada divertido. Tenía tanto miedo de comentarle aquello, tal vez porque temía que su respuesta fuera “ya no siento lo mismo por ti”
-Noo –solté espantada y mi padre se asustó. –No es nada –intenté tranquilizarme pero los propios nervios me engañaban a mí.
Pero si ya no sintiese nada por mí ¿Por qué me habría invitado a dormir en el estudio? Sea lo que sea Bill se ha comportado diferente estando distanciados. ¿Cómo será cuando me mude con él? ¿Cambiaría su modo de ser? ¿Quizás está conmigo por nuestro bebe y está esperando el momento oportuno para terminarme?
Mi corazón latió con brusquedad mientras mi mente procesaba los posibles “suposiciones” que podría tener Bill. Aunque de cualquier forma tenía mucho miedo.
-No me siento muy bien –me levanté del sillón donde permanecí quieta los quince minutos de tranquilidad- iré a la cama
-¿A las 3 de la tarde? Ni siquiera has comido.
-¿Ustedes ya lo hicieron?
Hablando de “ustedes” no había notado lo silenciosa que estaba la casa desde que llegué. ¿Mi madre no está?
-¿Ella está en casa? –pregunté suponiendo que él sabía a qué me refería. Incluso me asomé torpemente a las escaleras como si eso respondiera a mi pregunta.
Mi padre se mantuvo serio ignorando mi gran torpeza. Simplemente consiguió estar concentrado en la mesa comiendo una sopa instantánea.
-Salió a un mandado –respondió pausado como si lo estuviese dudando.
Aun así me acerqué a él pensando que este era el momento perfecto para hablarle sobre lo que Bill y yo estaríamos a punto de hacer.
-¿Ocurre algo? –me preguntó mientras me sentaba a su lado sigilosamente.
-Si –respondí inmediatamente mientras el mareo hacía de las suyas.
-¿Qué sucede? –se preocupó.
-Me mudaré con Bill Kaulitz……
Antes de poder continuar y que mi padre dejara de masticar drásticamente, con los ojos de par en par, escuché como una voz exclama a mis espaldas.
-¡¡¡¡¡Quée!!!!!!!!!!!
La voz de mi madre.

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